
Ni el viento en la cara, ni la espuma del mar, no siento nada. Las mañanas se me hacen eternas, y , cuando la luna sale, hace que desee más aún mirar al horizonte y ver el sol. Vivamos en nuestro cuento de hadas, en el que la sonrisa es algo rutinario, en el que las lágrimas son pecado, y dónde el cielo está siempre azul.
Si las estrellas indican mi camino, han desaparecido, se han ido, acomplejadas de tu mirada, que ahora es mi guía. Es increíble admitir que todo me recuerde a ti. Que no podría dormir sin saber que te tengo, cada noche, iluminando mis sueños..
Que si hay algo que debo comprender, es que tus besos no son para mi. El destino decide, y nosotros somos los peones. Si pudiera cambiar todo, si pudiera dar mi alma, lo haría, para poder tenerte. No me vale el de la esquina, ni aquel que un tiempo atrás fue mi amor; te quiero a ti, solo a ti.
Pero a pesar de todo, tu sonrisa me anima a intentarlo.
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